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6

nov 2026

Lula

6 de Noviembre de 2026. José Antonio Gallego Alejandre

La victoria de Lula en las presidenciales brasileñas de hace una semana, no ha sido una victoria cualquiera. Ha sido el resultado de una lucha inmensa, agotadora y emocionante. Una lucha que se libró en las calles, en las redes sociales, en las familias, en los barrios y en cada rincón de Brasil. Lula y 'o Partido dos Trabalhadores' se han enfrentado al poder de los grandes intereses económicos, a las apuestas digitales (bets), a la extrema derecha, a la desinformación y al enorme poder de las plataformas tecnológicas, especialmente Meta, la empresa de Zuckerberg. También han tenido que enfrentarse a las presiones de Trump y las injerencias de los USA en la soberanía brasileña, ya les recordó el propio Lula que Brasil no acepta ser patio trasero de nadie.


La pasada semana l@s niet@s llevaron a sus abuel@s a votar. En Brasil, el voto es obligatorio entre los 18 y los 70 años, pero a partir de los 70 años es voluntario. Nadie obliga a l@s mayores brasiler@s a ir a las urnas. Sin embargo, se vieron familias enteras movilizarse. Niet@s acompañad@s de sus abuel@s, llevándolos en brazos, ayudándolos a caminar, empujando sus sillas de ruedas. Personas muy mayores, con problemas de salud, algunas con oxígeno y equipos médicos, haciendo un esfuerzo extraordinario para ejercer su derecho al voto.

No tenían obligación de votar, pero tenían una convicción más fuerte que cualquier dificultad. También se vieron personas, que nunca participaron activamente, levantar su voz por primera vez. Incluso personas que nunca votaron a 'o Partido dos Trabalhadores' ni a Lula, algunas de esas personas procedentes de la derecha, decidieron apoyarlo por su preocupación ante el proyecto político autoritario de la extrema derecha brasileña.

Esta victoria no ha caído del cielo, se conquistó con organización, compromiso, solidaridad y muchísimo esfuerzo desarrollado en esta campaña por 'o Partido dos Trabalhadores'. Lula fue reelegido con más de 64 millones de votos, pero detrás de esa cifra hay millones de historias de resistencia y participación ciudadana. Cuando pienso en es@s niet@s llevando a sus abuel@s a votar, entiendo que la democracia es mucho más que depositar una papeleta en una urna, es una generación llevando de la mano a otra para defender el futuro de todas.

Lula empezó su andadura migratoria desde la miseria familiar de Garanuhns le llevaría al trabajo asalariado en las fábricas de Sao Paulo, donde se forjó como sindicalista, de allí a su primera presidencia del gobierno en 2003. Ese mismo año le concedieron el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación. Premiaron al tornero mecánico, que perdió un dedo en accidente laboral, con un galardón patrocinado por una saga cuyo mayor riesgo laboral pudiera ser la caída a mismo nivel en alguna pista de esquí…Condecoraron a quien aprendió a leer a los 10 años y sólo llegó hasta quinto de primaria y que sigue convencido de que otro mundo es posible, que se puede construir un Brasil mejor. Para ello, a diferencia de otros gobernantes, dice que hay que escuchar a la gente en la calle, lo dice con sus 81 años recién cumplidos y a punto de iniciar su cuarto mandato presidencial en la República Federativa de Brasil.

Esta última victoria de Lula marca la continuidad de un proyecto que pone en el centro a los sectores populares, a la defensa de los derechos sociales y a la clase trabajadora. Es también una victoria de la democracia frente a la manipulación, al negacionismo y al autoritarismo. No obstante, el gobierno de Lula tendrá que enfrentarse a grandes dificultades derivadas del Congreso que tiene mayoría de derechas. Hay que destacar que esta victoria mejorará las relaciones entre Brasil y la Unión Europea. También esta victoria de Lula servirá para fortalecer la voz del su global, impulsando el multilateralismo frente a la confrontación. Su victoria envía un mensaje inequívoco en cuánto a que se pueden derrotar proyectos de desigualdad, negacionismo y de odio, mediante el ejercicio democrático y la movilización popular.

Dijo el filósofo griego Sócrates: “cuando el debate se ha perdido, la calumnia es la herramienta del perdedor”, en ello cayó Flavio Bolsonaro, hijo de Jair, perdedor ante Lula en las últimas presidenciales brasileñas. Y es que los ataques personales y las difamaciones esgrimidas por el ultraderechista hacia Luiz Inácio, evidentemente le han pasado factura en este proceso.

Otro Sócrates, el magnífico jugador de fútbol brasileño en la década de los 80, fue hasta el fin de su existencia amigo y compañero de batallas de Lula. A principio de aquellos 80 en Brasil comenzaba a gestarse un proceso de lucha popular que derivaría en el regreso de la democracia tras 21 años de régimen militar, que sufrió Brasil desde 1964 a 1985. Parte del proceso de lucha fueron Lula y Sócrates, y ambos los unían dos pasiones: El Corinthians y la política. Las multitudinarias marchas de 1983 y 1984 congregaron a ambos en los escenarios dando discursos a l@s asistentes. Los jugadores del Corinthians y Sócrates acercaron más a la sociedad brasilera a perder el miedo y al reclamo por elecciones. Como en aquel tiempo recordó Lula: “otros equipos tienen adeptos, mientras que en Corinthians tenemos militantes”. Famosa es aquella pancarta que exhibieron, antes de la final del campeonato paulista de 1983, los jugadores del Corinthians, en la que se leía esta frase: “ganar o perder, pero siempre en democracia”. A veces la historia se repite y rima, pero consonante y con buena métrica.

 

José Antonio Gallego Alejandre

 

 

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